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sábado, 7 de febrero de 2009

MI VIAJE. PREPARATIVOS Y PARTICIPANTES

Este viaje, el más largo que he hecho se puede dividir en dos partes.


La de India y Nepal y la de Centroeuropa. En total, dos meses.
Para leer directamente, pincha en la ciudad que te interese a continuación.

1 La Parte por Asia comprende los siguientes destinos: Bombay (Bollywood)-Gujarat-Udaipur-Jaisalmer-Jaipur- Agra (Taj Majal)-Delhi-Varanasi-Gorakhpur-Katmandú y Pokhara.
Con Qatarairways compramos billetes i/v Londres-Bombay, pasando por Qatar y haciendo una visita por la capital. Además tomamos dos vuelos Kathmandu-Varanasi y Varanasi-Bombay(Mumbay) con Indian Airlines.


Ver Viaje post carrera en un mapa más grande
2. La parte por Europa comienza con la llegada a Londres desde Qatar. Después de Londres nos vamos a Cracovia con Ryanair, de ahí a Budapest-Viena-Bratislava-Ceske Budejovice-Pilsen y Praga.
Con SkyEurope de Praga a Bruselas.
Finalmente con Ryanair de Bruselas a Zaragoza.
La parte de la India, básicamente con trenes.
La parte de Europa, sobre todo con autobuses: Eurolines y Student Agent. Interrail no me salía rentable.
En el mapa del mundo he puesto el itinerario, para que no sea tan lioso, lo que se ha viajado en avión está con una línea curva y lo que se ha recorrido por tierra, es una línea recta.





PARTICIPANTES
India y Nepal:
Asun
(Elche), Guillermo (Bilbao), Andrés (Ibiza) y yo (Zaragoza). Nos conocimos en la Ruta Quetzal BBVA de 2003, que pasaba por Puerto Rico y República Dominicana, así como por buena parte de España.



Europa:
Inés2 (Pamplona) y yo, Inés1, jeje. Estudiamos juntas Comunicación Audiovisual y viajó conmigo a Alemania en abril de 2008.




PREPARATIVOS:

India y Nepal:

-Visado para la India. Como ninguno de nosotros vive en Madrid, lo hicimos por correo. En embajadaindia.com explica bien cómo hacerlo. Viene un formulario, se imprime, se rellena, etc. Con cuidado de poner “múltiples entradas” por si se quiere ir a Nepal o a algún país vecino. Cuesta 50€.



-Salud. Para ello acudí al Centro de vacunación Internacional de Zaragoza. Me pusieron un montón de vacunas: cólera, hepatitis, tifus, fiebre amarilla, incluso me pusieron la de polio -yo pensaba que eso era una infusión-, pero no es muy necesaria. No hay una vacuna propiamente dicha para la malaria. Seguí un tratamiento diario a base de Doxiclat en pastillas, que al ser una especie de antibiótico, también te protege de otras infecciones. Y la verdad es que sólo enfermé un día. Cómo no, llevad también Fortasec, suero, antimosquitos y lo que cada uno tome contra el dolor de cabeza. Conviene llevar tapones de oído, cojín de cuello y antifaz (lo que yo denomino como el “kit de autismo”), para poder dormirse en cualquier sitio, pues a veces es inevitable dormir en un tugurio infecto.

-Dinero: lo que cueste el vuelo, en nuestro caso 450 i/v. Para estar un mes por la india, unos 600€, eso derrochando bastante. No hace falta cambiar en España.



-Mochila: mejor si es pequeña, porque habrá que cargarla. Unos 10kg. Contenido: sandalias todoterreno (de esas que llevan los alemanes con calcetines), ropa de manga larga de algodón, crema solar, saco sábana, mosquitera (opcional), bolsas de plástico, mejor paraguas que chubasquero y un forro polar para los trenes con el aire acondicionado muy fuerte. La ropa ahí es barata, sobre todo si se regatea; así que mejor llevar la mochila medio vacía para poder llenarla en la India.

-Para guiarse. Cualquier guía. Yo llevé la de “India del norte y Nepal” de Ramiro A. Calle, que es un señor muy majo al que le encanta la India, y es profesor de Yoga en la Universidad Autónoma de Madrid.



-Para informarse antes. Nos gusta soñar con ese viaje que vamos a realizar y algunas empezamos a viajar mucho antes, hablé con personas que habían viajado a la India o a Nepal, me leí la revista Conde Nast de la India, entrevisté para la Universidad de Navarra a una fotógrafa que había hecho una exposición sobre la India, leí “La ciudad de la alegría”, la breve autobiografía de Asha Miró y “La flor de Loto”, vi la película “Ghandi” y documentales de la India bajados de Internet (espero que no me detengan por esto). Eché horas en Internet leyendo mil blogs de viajes a la India, páginas sobre Nepal y viajé virtualmente por el Google Earth por muchos caminos diferentes. No es mucho, pero teniendo en cuenta que los preparativos coincidieron con mi último cuatrimestre de la carrera, aún le pude dedicar tiempo. Es complicado decidir un itinerario por este subcontinente, siempre parece que tenemos menos días de los necesarios, además, las distancias son muy largas y los trenes muy lentos. Mejor no reservar hoteles y cogerlos sobre la marcha, porque es normal desviarse unos días del itinerario previsto.

-Imprescindible. Armarse de paciencia, tener en cuenta que nos vamos a meter en un país y en una cultura que no son los nuestros y no tenemos por qué enfadarnos si no nos gusta lo que nos encontremos. Los indios son muy pesados y la estafa y la mentira al turista es un deporte nacional, pero también tenemos la opción de quedarnos en casa y no sufrirlo.
No dar limosnas a niños. Sí a personas con discapacidades físicas, porque ellos no podrán valerse.
El gobierno indio está dando muchas ayudas para escolarizar a los niños, así como también hay organizaciones que alimentan y educan a los niños. Si un crío está mendigando, y un turista le suelta pasta. Sus padres ya no verán la necesidad de enviarle al colegio, porque el niño es más útil pidiendo dinero. Lo más difícil para educar a un niño indio, no es que éste se siente a estudiar; sino que sus padres quieran que él estudie. Así de triste. Este país sigue siendo el más pobre del mundo en cuanto a porcentaje y con una tasa de analfabetismo que, en algunas zonas, llega al 80%.
Por otra parte, este país tiene mucho que ofrecer al viajero y se requiere ser bastante flexible. Dejarse llevar en ocasiones, para vivir situaciones gratificantes, divertidas, emocionantes. Si viajas a la India, aunque sea sólo un mes, aprenderás tantas cosas, que es inevitable “volver cambiado”. Una parte de ti se quedará ahí y nunca olvidarás tu viaje a la India.
¡Buen viaje!

viernes, 6 de febrero de 2009

BOMBAY (Mumbay), India


04:00 a. m. Es de noche y el avión ha descendido casi del todo, estamos a punto de aterrizar en el aeropuerto de Bombay. De repente el aeropuerto desaparece, incluso la pista. ¿Dónde está? Ah, no, que ha habido un apagón y claro, ya no se ve ni la pista. Ese sería el primer apagón de luz que presenciaríamos en la India, pero es que ¡ha sido antes de llegar!

Entramos a la terminal y la primera imagen con la que nos deleita la India es la siguiente.
Un cartel que dice bien grande “Work in progress”, debajo dos policías durmiendo.

Pasamos por inmigración y vamos a la cinta de los equipajes en una sala que tenía el techo destrozado. Cuando digo destrozado es destrozado.

Como cándidos novatos, no nos atrevíamos a salir del aeropuerto de noche y esperamos a que empezara a amanecer. Estuvimos hablando con un indio que venía de estar dos años como profesor de universidad en Barcelona y que ahora se volvía, porque no le habían renovado el contrato.

Cogemos un taxi mediante el prepago del aeropuerto. Más tarde nos daríamos cuenta de que es mejor pasar de eso e intentar regatear con cualquier taxista. Nos dirigíamos al barrio de Colaba, en el centro, para buscar un hotel.

El camino en taxi fue muy impactante
. Mucha gente durmiendo en la calle, barriadas de chabolas mugrientas y el cinismo de poner entremedio carteles comerciales de telefonía o televisores de pantalla plana; rascacielos que se han quedado viejos antes de terminarlos y casas podridas.

Pienso que no hay nada más terrible que la pobreza que se da en la periferia de una gran urbe, pues sus habitantes carecen de los recursos naturales que les puedan cubrir aquellas necesidades básicas, sino que se tienen que contentar con los desechos de los ciudadanos en unas condiciones muy insalubres.

De repente, estamos en un mercado de frutas y flores. Apenas había amanecido, ya estaba la calle abarrotada de gente y puestos de todos los colores (y olores). El taxista hacía esfuerzos por pasar entre medio, pues parece que no soportan conducir despacio. Es mundialmente conocida la temeridad con la que conducen los indios; en una ocasión en la que pasamos entre un camión y un coche, pude ver pasar mi vida en Power Point, así que decidí no mirar más adelante.

Cuando llegamos a Colaba un señor con la peor dentadura que he visto en mi vida, nos perseguía y es que Andrés firmó nuestra sentencia de muerte al darle unas rupias. Incluso en una ocasión que fuimos a desayunar al bar Leopold (recientemente destrozado por los ataques islamistas), el hombre nos esperó en la entrada a que saliéramos. Le apodamos “El Dientes” y debía ser conocido por la zona, porque cuando nos persiguió hacia el hotel, le cerraron las puertas en las narices.
Al cabo de unos días desapareció, probablemente muriera, ni idea.

Nos quedamos en el hostal Volga II. Nuestra habitación era un cuchitril mugriento en el que a duras penas nos metimos los cuatro. A mí me daba reparo acercarme mucho a la pared y sobre todo abrir la ventana, porque había una microfauna en el marco a la que sólo les faltaba saludar por las mañanas.
En el mismo hotel me duché con un cuervo mirándome por la ventana. Temí que me sacara los ojos.

Nos echamos a dormir y me eché la bronca mentalmente por ser tan niñata. Por haberme sentido capaz de viajar por la India, y ahora estar asustada y divagando me quedé dormida. Al despertar los pensamientos negativos habían desaparecido y ya sólo quería ver la ciudad. Y la verdad es que Bombay por la tarde, es muy diferente a Bombay al amanecer; está abarrotada de gente, llena de tenderetes, coches y con mucho más ruido.

Salimos a pasear por esta ciudad de 22 millones de habitantes. Probablemente más, porque es difícil mantener un censo en la India. La ciudad es el principal centro económico de la India y alberga a la mayor industria cinematográfica del mundo, Bollywood, a la que acabaríamos conociendo.

Fuimos a la Puerta de Bombay, en donde se encuentra una gran plaza con todo tipo de vendedores. La Puerta de Bombay fue construida en honor a la visita que hicieron Jorge V y Maria von Teca a la India en el año 1911. Irónicamente, éste fue el lugar elegido por los británicos para dar el adiós definitivo a la India.


Enfrente están los hoteles más lujosos, como el Taj Mahal Hotel y tiendas de lujo. De repente nos pilló el monzón pero como queríamos ver más, no volvimos al hotel, y nos mojamos enteritos. Llevábamos chubasquero, pero éste no funciona con tanta humedad. Lo mejor es utilizar un paraguas, que es lo que usan ellos. Por cierto, me gusta cómo visten las mujeres, cada sari es diferente y siempre queda elegante. Así como sus melenas negras y brillantes. Se lo comento a Asun y me cuenta que, de hecho, la India es un gran exportador de cabello para pelucas.

El atuendo de los hombres, lo mencionaré más adelante.


Seguimos caminando por unas calles coronadas por inmensos árboles y edificaciones inglesas de la época colonial: no han sabido cuidarlas, pero podemos hacernos una idea de cómo pudo haber sido Bombay a principios del siglo XX. Me doy la vuelta y veo a Andrés hablando con un hombre, que le intentó meter un alambre por la oreja. Asustado vino corriendo y nos reímos de que alguien hubiera intentado violarle el oído. Lo que ocurre, es que aquí existe un oficio llamado “limpiador de orejas”. ¡Pero deberían avisar!

Cuando ya no sabíamos qué hacer, fuimos al cine Regal, el más importante de Bombay, a ver la película India “Rock on”. Primero hubo anuncios, advertencias legales como “no te bajes la música de la película, compra el CD” y de repente, los espectadores se habían puesto en pie y cantaban el himno de la India, mientras una bandera en 3D ondeaba en la pantalla.






El film resultó ser La Película Definitiva. Tenía de todo: acción, amor, celos, música, lujo, fiestas, persecuciones, peleas… ¡Por eso duró tres horas!

Unos meses más tarde, escucharía la banda sonora de esta película en Radio La Granja (Zaragoza, 102.10), me hizo mucha ilusión, me entraron ganas de correr al estudio y pegarles un abrazo a los simpáticos fumaos que ahí trabajan.





Después de este empacho fílmico fuimos a tomar unas cervezas Kingfisher a un bar en el que había que pagar 10 rupias por cada canción que quisiéramos escuchar con la jugbox. Cerveza a cerveza, canción a canción estuvimos haciendo el bobo hasta que el sueño pudo con nosotros. De camino al hotel, una imagen triste se extendía a lo largo de la calle. Mujeres, hombres, bebés, adolescentes: familias en definitiva malvivían en la calle. Su casa no era más que alguna bolsa de plástico y una sábana en el suelo; y a veces ni eso. Algunos ponían un plástico atado a la pared y al suelo, para cobijarse bajo el espacio triangular que queda entre medio. Como para tener algo de intimidad que confiriese algo de dignidad a ese minúsculo espacio, que era una vivienda familiar.

En cuanto llegamos a nuestro cuchitril, comentamos lo que habíamos visto en el día, demasiada información en tan poco tiempo. Cuando apagamos la luz recibí un sms de mi padre. Había aprobado todas las asignaturas. Lo que quiere decir que he terminado la carrera. El mensaje me había sacado de la India, para transportarme a mi mundo, aquel en el que están todas las necesidades cubiertas y nos alegramos por cosas como terminar la carrera. No creo que ninguna de las pobres familias que acababa de ver, pudieran algún día alegrase por algo así. Espero el día en el que las cosas cambien para ellos. Nosotros sabemos que aunque estemos “en crisis” siempre vamos a tener de todo, lo que nos hace a veces ver las cosas desde fuera, en vez de pensar que si hemos nacido en el primer mundo, ha sido una cuestión de suerte, no de méritos.

Volvamos a asuntos más alegres.


Al día siguiente me levanté a comprar algo para desayunar y un chico me paró para decirme que si quería ser extra de Bollywood. Mmmm, ¡claro! Por supuesto apunté a mis amigos.

Lo que se hace aquí, por lo que hemos hecho en dos ocasiones, es que te paran por la calle en Colaba, te apuntan en una libreta y te hacen prometer que al día siguiente estarías a cierta hora en el McDonalds. Tras esto hicimos una visita a la isla Elefanta que está a media hora en barco y a la vuelta, nos sentamos a ver la puesta del Sol en la playa de Chowpatty.





Ahí produjimos una pelea por culpa de nuestra ignorancia. Primero una niña muy pequeña nos rondaba y Andrés le dio una propina. Entonces vino otro niño a pedirnos.

Como no había comido nada en todo el día, me compré una mazorca de maíz y cuando fui a darle la mitad, otra niña más espabilada la cogió y comenzaron a pegarse.

Cuando ya nos íbamos nos siguió el niño que se había quedado sin nada y mi amigo le soltó 60 rupias, que es bastante como para una limosna.
Al cabo de un rato fue el colmo, nos vino un chaval de unos siete años con un bebé en brazos para dar más pena. Lo peor es que aquí son tratados como perros, casi no hay diferencia; y es lo que más me ha dolido: que se traten e los niños como si fueran animales, cuando ellos son lo más bello que hay en este mundo, y también, los más indefensos.
De lejos vimos que el niño fue a hacerle chinchar a la otra, y se pegaron.
Repito: dar limosnas a los críos no hace nada bueno.



A la vuelta, habían cerrado la carretera principal en ambas direcciones y se había montado un atasco impresionante. Si los indios ya son tan aficionados a tocar el claxon porque sí, en esos momentos no se podía oír otra cosa, más que bocinas. Un estrépito apoteósico, del que me arrepiento no haber hecho un vídeo.


Le pregunté a una pareja el motivo de este caos y me dijeron tranquilamente, que venía un político a hablar a aquellas gradas. Como mis amigos estaban cansados no nos quedamos a ver el miting, pero me hubiera gustado.

Estoy escribiendo estas líneas, tiempo después de que Bombay sufriera los atentados islámicos. Algunos lugares que he descrito quedaron destrozados, como el bar Leopold; y otros quedaron cubiertos de sangre, como la estación Victoria. La información que hemos recibido en España, se centraba en Esperanza Aguirre y en que no había ninguna víctima -mortal- española.

Han muerto unas 190 personas de nacionalidad india, italiana, alemana, australiana, japonesa, británica, etc. Pero tranquilos, que españoles ninguno. ¿Por qué sólo nos parece importante lo nuestro?, ¿A mí qué me importa que la Espe tenga un trauma, mientras han muerto 190 personas?
Es más, he visto algunos titulares, como el de el Periódico. com que decía "Esperanza Aguirre e Ignasi Guardans, sorprendidos por varios atentados en Bombay". ¿Por qué le dedican más tiempo a esta señora que a profundizar en el atentado y sus causas?
No estamos bien informados y parece que lo aceptamos; así que no puedo decir nada que no haya visto en los medios.




ISLA ELEFANTA, India

La Isla Elefante es una pequeña isla cercana a Bombay, con una exuberante naturaleza, cuevas hindúes y habitada por una pequeña comunidad de pescadores. Su nombre fue dado por los portugueses, en alusión a los elefantes de piedra que adornaban el puerto de entrada a la isla, que fueron retirados. ¡Por eso no encontramos ninguna estatua de elefante!




Para ir a la isla, tomamos un barco desde el puerto de Colaba, de más o menos una hora de duración. Aunque había un cartel que prohibía hacer fotos durante el trayecto, todo el mundo las hacía. Nos sorprendió que el agua estuviera tan sucia en el puerto, lo peor es que conforme avanzamos mar adentro, el agua no cambió su color pardo en ningún momento. ¿Hay alguna ley que regule la contaminación de los mares en la India?


Al llegar tuvimos que pagar por la entrada, por supuesto, el precio estipulado para los turistas es muy superior a lo que tienen que pagar los indios. Es algo inevitable.
Lo primero que nos encontramos fue una gran familia de monos. Desde que secuestraron mi piragua en Tailandia y me arañaran el brazo, ya no me fío de ellos. Pero sin quererlo me hacen gracia; son como personitas sin normas. Descarados, brutos y divertidos. Les hicimos una ronda de fotos y en la que me puse yo, se pusieron a fornicar de inmediato.

Hablemos de la isla, que es más bonita. La principal atracción histórica, en la entrada de un templo tallado en la montaña, se encuentra la famosa Trimurti: el Señor Brahmā (el creador), el Señor Vishnú (el preservador) y el Señor Śiva (el destructor del universo). Actualmente, estas cuevas están en la lista de la UNESCO del Patrimonio de la Humanidad.


Un templo que se le gana terreno a la roca de la montaña, con el único material que ésta proporciona. Podemos encontrar bajorrelieves hindúes y unes esculturas de forma fálica llamadas Lingam.
Seguimos caminando por unas escaleras que llevaban a lo alto de la colina y nos dimos un paseo por la selvática isla.
Un bonito lugar que visitar en Bombay, si se quiere escapar del ruido y el caos por unas horas.

jueves, 5 de febrero de 2009

EXTRA EN BOLLYWOOD!!



Como ya he dicho antes, un señor que me encontré en Colaba, nos dijo que si queríamos hacer de extras en Bollywood, la mayor industria cinematográfica del mundo, cuyo nombre viene de la unión de Bombay+Hollywood.
Quedé con él a las 8 de la mañana del día siguiente en el McDonalds, pero debió de hacerse un lío con el horario y me estuvo persiguiendo toda la tarde. Mientras estaba en el hotel, un chico portugués vino a preguntarme si yo era Inés. Sí, soy Inés (creo que se me notó la cara de extrañeza). Entonces me dijo que se había encontrado al señor encargado de buscar extras para Bollywood y que en vez de a las 8 tenía que ir a las 12. Vale.
Más tarde estábamos comiendo en un restaurante musulmán, y éste señor entró a decirnos que, al final el rodaje comenzaba a las 9. Se notaba que había estado buscándonos.
Total: al día siguiente aparecimos a las 9 en el restaurante de comida rápida y el hombrecillo nos dijo que volviéramos a las 12.
Incredible India. Pero no importa, mejor acostumbrarse cuanto antes a esto del caos de los horarios.
Cuando llegamos me metieron en un cuarto cochambroso, la sala de vestuario de mujeres.


A los hombres, en el de hombres, claro. Me dejaron diez minutos sola observando los descorchados y entonces vinieron dos chicas israelíes, que habían traído también para hacer de extras. Ahora empieza lo bueno. Vinieron dos señoras indias, las encargadas de vestuario con unos sacos de ropa. Sacaron un montón de vestidos enormes y pesados y nos empezaron a probar. Una israelí le dijo “¡Yo quiero el vestido más extravagante!”. No hacía falta que lo dijera, ¡todos eran extravagantes!”


La película se llama Harishchandrachi Factory y trata sobre la primera película que se hizo en la India en 1913. Por aquella época los ingleses mantenían el dominio de la India y por ello me disfrazaron de “inglesa de época”. Éste es el trailer -no se me ve por ninguna parte-.





Mi atuendo consistió en un gran vestido amarillo a juego con una peluca también amarilla (el concepto de rubio que tienen los indios, por lo visto); collar, pulsera, pendientes y anillo de perlas, un bolso dorado, sombrilla, zapatos de tacón y un maquillaje horroroso que me hacía parecer más a un travesti que a una inglesa.


También me hicieron quitarme el arete de la nariz, porque eso es un símbolo hindú. A Andrés le pusieron más guapo, con un traje a cuadros.



El escenario: un puerto. El decorado era muy bonito, bastante trabajado; pero los indios tienden a hacer planos bastante más cerrados de lo que estamos acostumbrados, por eso no se puede percibir el escenario con mucha claridad.
También habían puesto un gran croma (el panel azul o verde que en postproducción puede cambiarse por otros fondos digitales) y eso no sé qué tal puede quedar. Normalmente, en un plató, los cromas producen imágenes bastante cutres porque los personajes no producen sombras y los bordes están poco o mal contorneados. No me quiero imaginar un croma en exteriores.

En una ocasión me hicieron caminar sola y en otra; con Andrés de la mano. Como los indios sobreactúan mucho, yo no iba a ser menos a pesar de ser una mera figurante, y caminé sacando pecho, como una pomposa señorona británica. A mitad de rodaje paramos a comer, un catering muy básico y todo el chai -te con jengibre muy dulce y peligrosamente caliente- que quisiéramos.
Nos pagaron 500 rupias a cada uno, lo que nos vino bien para pagar el hotel; pero por supuesto, esto nadie lo hace por dinero, sino por pasar un rato divertido viendo cómo la mayor industria cinematográfica del mundo, realiza un producto más (unas 800 películas al año).
Aunque no venga a cuento, creo que es interesante comentarlo: la tercera industria cinematográfica es Nollywood, es decir, ¡el cine nigeriano!

El rodaje concluyó hacia las seis de la tarde y como era el cumpleaños de Asun, quisimos comprar unas cervezas. No nos querían vender alcohol en ninguna tienda o restaurante y no sabían explicarnos porqué –el nivel de inglés de los indios es peor de lo que pensaba-.

Al final un chico nos dijo que ese día había una fiesta religiosa y que no se podía comprar alcohol hasta el día siguiente. Teniendo en cuenta que los hindúes tienen millones de dioses, no me extraña que haya tantas festividades a lo largo del año.

Al anochecer salen los vendedores de droga que persiguen a una diciendo en susurros “Haash”, “Marihuaa”. Pero a uno de ellos le dije “Beer?”, “where can I buy beer?”.
Me dijo que sí que podía venderme cerveza pero a un precio algo mayor.
Nos fuimos con él en taxi a una zona en la que se estaba celebrando algo con decoración de espumillones y mil luces de colores. Creo que en las guías de viaje deberían indicar que la India no es un país apto para epilépticos (ni inspectores de la DGT, menos aún si un inspector es epiléptico).
El mozo, nos contaba por el camino que a él le encantaba fumar un porro y ponerse a bailar y seguía proponiéndonos marihuana. Que nooo, queremos sólo cerveza.
Paramos y nos dejó en el coche esperándolos. Una imagen que ha quedado grabada en la retina, aunque no le hiciera un foto.
Había una vista del skyline de Bombay, con sus rascacielos y el World Tride Center de fondo. En primer término, un burro enclenque husmeaba en un montón de basura.
El alegre chico indio nos trajo las cervezas y nos volvimos al hotel. Nunca pensé que fuera a comprar cervezas de modo ilegal, pero el cumpleaños de una amiga y haber participado en Bollywood son unas ocasiones para celebrarlas, ¿no?

EXTRAS EN ANUNCIO DE AIRTEL, India



También tuvimos una incursión como extras en un anuncio de telefonía, concretamente de Airtel. Yo pensaba que esa marca ya no existía, pues fue sustituida en España por Vodafone, pero sí: opera en la India.Nos recogieron junto con más guiris en la puerta del McDonalds y nos llevaron a un lugar apartado en Bombay. Creo que el viaje duró tres cuartos de hora y debimos atravesar la ciudad. Por lo menos es interesante mirar por la ventanilla. En cuanto llegamos, nos dieron de desayunar y muy bien. Había preparado un catering muy variado.


El anuncio iba de una maratón multirracial (por eso habían buscado como extras a europeos, negros y asiáticos). Pero sólo corrían hombres, por lo que a Asun y a mí nos pusieron con una bandera y un ramo de globos a animar de público. Eso sí, nosotras delante; prefieren que se vean más a los extras occidentales que a los cientos de extras indios que aparecieron por ahí de modo espontáneo.


Al principio nos reíamos mucho, viendo el atuendo que le habían puesto a Andrés y estuvimos analizando la moda textil masculina de los indios. Los hombres son muy horteras, como si lo que han visto de Europa lo intentaran “indianizar” hasta llegar a un extremo extravagante a raudales. Parecían sesenteros con unos pantalones acampanados con muchos adornos y hasta los sobacos. Zapatos en punta y hasta plataformas y camisas de todos los colores, ¡incluso plateadas!

No me imagino un rodaje más caótico. Impresionante. Tardamos unas diez horas en grabar un anuncio y para una labor que puede realizar una persona, la hacen entre seis y aparecían los empleos más absurdos como levantador de cables, sujeta toldos manual, sujeta rollos de espadrapo número tres o el encargado del encargado de nuestro bienestar.



Tampoco atendían a la continuidad: en una toma llueve, en otra hace sol, los extras cambiábamos de sitio y también nos poníamos más cangrejo a cada momento. Al final del rodaje, tenía la cara y los hombros rojos cual pimiento morrón.
Nos pagaron 800 rupias, pero sólo a Andrés y a Guillermo. A las mujeres no. Pero fueron buenos y pusieron ese dinero “pal bote”.

En otra ocasión, nos dio por la ver la televisión en el hotel. Descubrimos una gran serie llamada Jai Shri Krishna. Os dejo con un fragmento que gravé de la televisión. No tiene desperdicio.