El segundo puesto, si sólo hay un premio, es la peor posición imaginable; pues te comes las uñas hasta el codo al pensar que has estado a punto de irte a dar una vuelta al mundo durante seis meses, pero que lo va a hacer otra persona en tu lugar.
Si no os acordáis hice el vídeo de presentación requerido, así como un vídeo de tomas falsas. Después la líe a través del blog, Facebook, Twitter, e-mails y foros para conseguir votos. Lo cual ha sido productivo y agotador a partes iguales.
En fin, voy a dejarme los ahorros yendo a partir de la semana a tocarme la barriga y olvidarme de las cosas que me dan rabia a la península de Crimea: la costa ucraniana del Mar Negro. Espero que ese bonito paraje consiga que deje de darme cabezazos contra la pared y me dé fuerzas para continuar el viaje con amiguetes por Moldavia, Transnistria, Rumania, Bulgaria, Macedonia, Montenegro y Croacia.
De paso iré mandando todos los días reseñas de accesibilidad para la página Viajeros sin Límite, creada de Miguel Nonay. Esta iniciativa pretende que los viajeros con discapacidades físicas se animen a salír de casa teniendo más información sobre sus viajes.
Volveré a mediados de agosto, más relajada y con nuevas anécdotas que mostraros.
Ésta soy yo (x3) sufriendo en la sala de edición de Münster.
