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lunes, 10 de mayo de 2010

MUNICH, Alemania



Tras recorrer aproximadamente 300 km desde Cesky Krumlov, llegamos a Munich.
Como he contado antes, Jarris, Fernando y yo habíamos alquilado un coche para poder viajar con mayor libertad. Pues bien; estábamos entrando a la ciudad y nos paramos en un semáforo en rojo. A nuestro lado, un señor en descapotable nos hizolos siguientes gestos: nos muestra tres dedos de una mano, mientras se mordisquea la otra. Lo que quería decir era, "¡tres en un coche y todos comiéndose las uñas como si les fuera la vida en ello!"
Tenemos que dejar algunas manías si no queremos que se nos ría la gente.

Encontramos el hostal Wombats en la calle Senefeldstrasse junto a la estación central (Hauptbahnhof). Una zona repleta de kebaps, restaurantes chinos, puestos de pizza, pero sobre todo kebaps –lo cual viene bien si viajas con poca pasta, pero mal cuando quieres buscar bratwurst y cosas típicas-.

El hostal tiene sus pros y sus contras. El bar es bastante majo, y por la noche parece juntarse con la gente del hostal de al lado, el Jäger. También hay una sala de estar muy bonita.
Lo malo es que hay que pagar por Internet si no llevas el portátil encima y que no es fácil ir a dormir temprano.



Salimos a dar una vuelta para hacer hambre (ya veréis por qué) y nos encontramos con algo que no sabía que hubiera en Munich pues es bastante nuevo (del 2007). Se trata de un museo judío construido junto a una sinagoga novísima también; pues la que había fue destruida por los nazis durante la Noche de los cristales rotos. Además, fue precisamente en esta ciudad en donde Hitler fundó el partido nazi.



Junto al museo hay un restaurante judío y ese día estaba lleno de clientes con kipa y mechones
rizados: hombres y mujeres sentados en mesas separadas. Ese día era sabath.
Tras ello nos fuimos a la cervecería Hofbräuhaus. Un edifico de varias plantas con mesas compartidas, actuaciones, gente con trajes bávaros, y sobre todo, cerveza.

Aunque las jarras pesen un congo si sumamos el litro de cerveza y el vidrio que la contiene, cógela con una mano para parecer alemán. Verás que los bávaros están acostumbrados a levantar grandes pesos con las manos. Algunos camareros pueden llevar hasta 14 jarras –a alguno de ellos le aplaudimos-.

Nosotros nos pedimos un platazo de codillo (11€) y entre otras actuaciones, vimos ésta en la que los hombres se subían a las mesas y hacían chocar sus látigos. Nunca había visto eso. Todo muy bávaro.




Quizá sea un poco facilón recomendar este “pequeño” Oktoberfest por ser algo tan hiperturístico, pero creo que una visita a Munich sin ver el Hofbräuhaus pierde mucho. Además, los alemanes también acuden aquí a practicar el levantamiento de jarra (6€/ Litro).
Cuidadín que a las 12 te echan.

Nos fuimos al bar del hotel y a dormir. La primera noche compartimos la habitación con una pareja de americanos que daban miedo. Ella, legionaria, seria y grandota. Él se paseaba en pelotas.

El día siguiente se despertó nublado y lloviznoso. A pesar de ello fuimos a patear la ciudad.
Me sorprendió que hubiera gente vistiendo el traje regional bávaro por la calle. Me acordé de Uter; si eres de la generación que comía con los Simpsons me entenderás.




Comenzamos en la calle de tiendas que termina en Marienplatz, la plaza que contiene el famoso ayuntamiento neogótico, cuyo reloj mecánico o Glockenspiel en el que todos los días a las 11 y 12 y a las 17 (sólo en verano) unas figuritas nos cuentan una historia. La mitad superior de la Glockenspiel muestra las bodas del duque Wilhelm local V (quien también fundó el mundialmente famoso Hofbräuhaus) y Renata de Lothringen. En honor a la feliz pareja se celebra un torneo de caballeros de tamaño natural que representan a caballo Baviera (en blanco y azul) y Lothringen (en rojo y blanco). El caballero de Baviera gana cada vez, por supuesto. A continuación, en la mitad inferior: las figuras bailan el Schäfflerstanz (danza de la tonelería).
El ayuntamiento lo puedes ver en la foto inicial, con Ganesh.



A pocos metros está la Frauenkirche (Iglesia de nuestra señora): sus dos torres de 99 metros de altura resultan visibles desde varios kilómetros a la redonda, gracias a una ley que impide construir edificios más altos que la catedral en el casco urbano.




Después descansamos un poco en los jardines de Hofgarten, junto a los cuales está el palacio
real de Baviera.
Como si fuéramos unos surfistas, fuimos en busca de la ola. Hay varias; una de ellas en el jardín inglés. Encontrarla es fácil porque delante hay un cartel que prohíbe hacer surf o nadar debido al “peligro de vida”, que es como se dice en alemán “peligro de muerte”.
Creo que es un poco exagerado.



En el interior del jardín hay una torre china o Chinesischer Turm, que no es más que un lugar en donde pedir cervezas de un litro.






Atención a los pájaros que puedes encontrar en este parque.



Al anochecer fuimos a ver al famoso estadio de Munich que se construyó con motivo de los Juegos Olímpicos del 1972. Este evento se vio truncado por un atentado que terminó con la vida de 11 atletas israelíes por parte de terroristas palestinos. También murieron cinco de los ocho terroristas y un oficial de la policía alemana. La tragedia se pudo ver en todo el mundo a través de la televisión.

Junto a este estadio se encuentra el BMW Welt, o el museo de la marca automovilística BMW.
Aquí se pueden ver muchos modelos de coches o motos, subir a un simulador de bobsley, descubrir cómo son los diferentes motores y hacer un poco el ganso con maquinitas interactivas. El edificio impresiona y cambia de color por momentos.



Terminamos el día probando la bebida típica del bar que está junto al hotel. Obviamente se trataba del licor de Jägermeister, debería ser más sencillo encontrarlo en España.

jueves, 22 de abril de 2010

Castillo de NEUSCHWANSTEIN, Alemania



Que el castillo de Neuschwanstein y el de la Bella Durmiente de Disney se parezcan no es casualidad. El castillo inspiró al cuento y Disney lo convirtió en su principal símbolo. De hecho, hay una réplica del castillo en el parque del Disneyland Resort Paris (Eurodisney).




Está construido en un paisaje tan teatral como su arquitectura, un saliente rocoso aislado en medio de un paisaje de infarto, que es a su vez el extremo sur de la ruta romántica de Baviera. Si además hay niebla, creerás estar en el escenario de un cuento o una leyenda medieval.




Pero el castillo no es tan antiguo, se construyó entre 1869 y 1886 contiene una completa red de luz eléctrica y el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros).
Neuschwanstein fue uno de los tres castillos creados por Luis II y con diferencia, su extravagancia más ambiciosa. Como curiosidad, en su interior hay una habitación que recrea una cueva, con sus estalagtitas y su iluminación de colores.



Experto en convertir sus caprichos en realidad, Luis (Ludwig) llamó a los diseñadores fijos de la corte para la creación de Neuschwanstein. También se puede visitar el cercano castillo de Hohenschwangau, donde vivió Luis II mientras supervisaba el trabajo del nuevo castillo.



Lo terminaron tras 17 años y mucha pasta de los fondos reales, casi al mismo tiempo de que Luis II muriera de manera misteriosa ahogado en un lago a los 40 años tras haber sido obligado a abdicar por motivos de demencia.
La entrada al Palacio cuesta 9€ (con audioguía en español) y el bus que sube a la montaña 2,6€ . Recomiendo ir primero al puente Marienbrücke para tener la siguiente perspectiva en las fotos.



También he grabado un minivídeo para que veáis la altura del puente, a 90 metros sobre la cascada Pöllatfall.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Dónde estoy?

Estoy pasando unos días en una ciudad, cuyo escudo muestra un león con la lengua fuera rodeado de corazoncitos. ¿Dónde me hallo?


martes, 21 de julio de 2009

Cómo ir de Alemania a Copenhague en coche

Dinamarca se compone de una península y cinco islas, y Copenhague se encuentra en una de ellas, Sjelland.
Nosotros fuimos en coche desde Alemania, un viaje que en teoría dura cinco horas, pero entre paradas para echar un pis, obras en la autopista y atascos por el comienzo de las vaciones de los germanos, tardamos ocho horas. Las autopistas alemanas no tienen límite de velocidad, pero tampoco hace falta porque están más concurridas que las espaniolas y, por tanto, no se puede ir muy deprisa.Viajamos con un maravilloso GPS con la voz de Javier Clemente, que más que un GPS parecía que tuviéramos acompañándonos un profesor de autoescuela, por las broncas que nos echaba el personaje. "Por la derecha, hombre, que pareces de fuera!"



Llegamos al puerto de Puttgarden, cerca de Lübeck (Alemania). El GPS nos muestra que hay que tomar un ferry. No hay otra. Estas son las tarifas:
De Lunes a Jueves: Un coche con hasta 9 pasajeros cuesta 64€; un adulto sólo, 6€; Ninios de 4 a 11 anios, 4€; y los ninios menores de 3 anios no pagan. Un adulto con bicicleta paga 13€ y si lleva una moto, 41€.
De Viernes a Domingo: Un coche con hasta 9 pasajeros paga 75€; un adulto sólo 9€; una persona con bici, 15€ y si lleva moto 47€. También se puede subir con mascotas, pagando un pequenio plus.



El viaje dura sólo media hora y el barco es como un centro comercial. Tiene un dutty free en el que se puede comprar alcohol y tabaco mucho más barato que en Alemania o Dinamarca, porque aquí son productos libres de impuestos. Eso sí, hay que esperar 10 minutos, hasta que el barco se ha alejado lo suficiente de la costa.
Así se llegamos a la isla de Lolland, y seguimos conduciendo hasta llegar a la de Sjelland, en la que se encuentran las ciudades de Roskilde y Copenhague.
Otra cosa si vas en coche: es mejor llenar el depósito en Dinamarca que en Alemania porque es más barato (todo lo demás es más caro). Cuando al fin llegamos, Clemente nos dijo "Felicidades, ha llegado a su destino, pero ya era hora joer..."Cansados de que nos eche la bronca, nos pusimos en el GPS a Carlos "yoyas".


Dentro de un lustro, habrán construido una carretera que una la isla de Lolland con Alemania, pero de momento la única manera de pasar de un lado al otro es tomando un ferry.

domingo, 14 de junio de 2009

Alemanizándome en Münster

2ª semana. ¿qué he hecho? Voy a dar una lista de cosillas que me he ido encontrando.

-Un mercadillo-fiesta en la calle con música. Organizado por jóvenes, para todos los públicos. Me dijeron que podía poner mi puesto de sangría :) habia grupos de música y bonito ambiente.






-Sputnik, una discoteca muy grande con muchas salas, y nada pija.



-Esto es la gente en la calle, mirando cómo demolen un edificio.




-Hafenfest, un festival que se hace en el canal. ¿De dónde sale tanta gente? Yo que pensaba que Münster era pequeño.








-Más del lago Aasee, esta vez con patos.











-Hay un día, en el que la gente sale a cantar o tocar instrumentos en la calle, con un cartelito indicativo del nombre del grupo. Las señoras son impresionantes.










-También he visto cosas curiosas relacionadas con la bici –recordemos que Münster es la capital europea de la bici. Como por ejemplo:
-Una pareja en bici, pero de la mano.
-Un chico pedaleando sin manos porque sujeta una caja enorme. ¿qué hará cuando frene? -Chicos en bici con una birra en la mano.
-Chicos conduciendo sin manos, en una hay una birra y en otra un cigarro.Por mi parte, ya no voy a ningún sitio sin mi vehículo.
Me he sorprendido yendo al Schlecker de al lado de casa en bici. Está muy cerca, de verdad.




-Para colofón y para que sus riáis de mí, osaron ponerme como presentadora en el Night Live de la semana. Se puede ver aquí: http://www.owtv.de/archiv.html?w=442

Todos los días conozco a gente de muchos países y por lo que veo, nadie tiene prejuicios y se intenta ser amable con el extranjero. Por ejemplo, ayer estaba con alemanes, un rumano, una rumana, un kazajo y una ukranina. Hablábamos inglés porque hay uno –el rumano- que no habla alemán. En España en cambio, aunque me pese hablar mal, cuando alguien pide que se le hable en inglés se le suele poner mala cara. No siempre, pero he visto situaciones de gente diciendo “Si estás en España, habla español, ¡***!”

Garrulismos a parte, echo cosas de menos. La comida, la gente, y el buen tiempo –no soy muy original-. Ayer me acordé de la horchata.

Por último, como las situaciones multiculturales son el pan de cada día; las semanas siguientes estaré ocupada. Owtv.de de Bennohaus mantiene un proyecto audiovisual llamado “Afrika & Mediterranean”. Vienen grupos de Nigeria, Ghana, Jordania, Siria, Finlandia y Polonia. Durante todo el día, incluidos fines de semana, habrá talleres de video y radio, conferencias, visitas a ciudades, presentaciones de países, cenas… En definitiva, aprender los unos de los otros –no sólo en cuestiones audiovisuales- y conocer mejor las diferentes culturas.
Ya os contaré que tal va la cosa.

miércoles, 3 de junio de 2009

MÜNSTER, Toma de contacto



Hoy hago una semana en Münster, y las que me quedan…
En cuanto llegué a la ciudad comprobé cómo es el tema de la bici aquí. Cualquier palo, farola, banco, etc, es susceptible en convertirse en un aparcamiento de estos vehículos. Los münsterinos son como androides con apéndices rodantes. Incluso sacan a pasear al perro en bici y los pobres tienen que correr –motivo que explica la carencia de perros obesos-.
Nada más llegar me entregaron mi vehículo de empresa; ayer me dieron otra más, porque la anterior estaba un poco caput – aunque funciona, así que aquí la tengo para quién me visite-. También me han dicho que el robo de éstas es el único crimen que existe aquí.



El primer día me perdí tres veces, lo bueno es que ya me he visto casi toda la ciudad. No comprendía por qué si me iba muy lejos, me encontraba en la zona empedregada, con tiendas, bares con terrazas, catedrales (Altstadt)… Y si me dirigía dos calles detrás de mi casa, también. O bien hay dos partes de la ciudad iguales o me he vuelto loca.



Ni uno ni lo otro, lo que ocurría es que caminaba por una calle redonda, y mi limitada orientación no da para tanto. Al ser éstas tan largas, no notaba la curvatura, además que las recorría con la bici. Esto se ve muy bien en el google earth, es la calle que se ve claramente cubierta de árboles (Promenadestr.)


Por la tarde, una compañera de piso me dio un mapa.




Por otra parte, me siento como un troglodita en Hong-Kong respecto a las leyes viales. Hay dos carriles bicis, uno a cada lado de la calle y sólo se puede ir en una dirección, siempre en el de la derecha –a veces es más ancho que la acera de peatones-. Hay semáforos para las bicis, tardan mucho porque también hay para coches y para peatones; todo tiene que estar en orden. También hay que señalar con los brazos cuando se tuerce y el que no lleve luz, multa al canto.
Pues bien, el primer día ya me vi en una fiesta en mi casa, por lo que era imposible no ser invitada. Hice unos 20 litros de sangría, nunca me había quedado tan bien; los invitados acabaron un tanto ciegos. Después salimos por Münster, hay muchísimo ambiente; esto se debe a que hay 50 000 estudiantes en una ciudad con 300 000 habitantes.



Al día siguiente me invitaron a otra fiesta, vamos, que los primeros días he estado socializando como Dios manda.
Ahora que hace buen tiempo, lo típico es ir al lago a beber cerveza y darle a los pedalós. Muy gonito. También, la gente se trae su barbacoa portátil para asar bratwursts y delicatessen varias de Alemania.





Entre semana van todos los jóvenes a pasar el rato, en festivos es dominguerolandia. Incluso ponen orquesta y todo. He aquí un vídeo de los músicos haciendo el mono, literalmente.





La comida no es tan diferente en el súper: se pueden encontrar productos típicos de España como el jamón serrano, aceite de oliva al mismo precio y vino en tetra brik. Lo que no entiendo es que los alemanes le echen Coca Cola a la cerveza –incluso venden ya hecha- y les de asco el kalimotxo.




Algo que también llama la atención en esta ciudad son los conejos, que campan a sus anchas. Cuando los veo después de desayunar pienso “¡que majos los conejos!”, cuando paso cerca de ellos con hambre lo que me viene a la cabeza es “¿qué tal estarán a la brasa?”. Le he contado a una chica que me parecía raro ver conejos por la calle, que los únicos que había visto en mi vida estaban im Gefängnis (en la cárcel). Tendría que haber dicho in einem Käfig (en una jaula). Pero tengo la dudosa virtud de decir una palabra de significado parecido cuando no me sale la que de verdad necesito.
Al menos, la moza se ha pasado diez minutos riéndose.




Hoy he descubierto una cerveza muy rica que cuesta 0,39€ medio litro, y cuando devuelves la lata, recibes 0,25€.



Y esto es una colega que se vio por primera vez en un anuncio de los autobuses.





Seguiré contando mis andanzas por tierras germanas.
Bis gleich!



miércoles, 13 de mayo de 2009

Auf Wiedersehen, Saragossa!




Pronto nos trasladamos a Münster,


"Münster es la ciudad de la Paz de Wesfalia con una larga tradición en cultura y educación. Münster está llena de vida: singulares museos, emocionantes espectáculos, moderna arquitectura y contemporáneas esculturas marcan el ritmo. Aquí se firmó en 1648 la Paz de Westfalia que dio fin a la Guerra de los Treinta Años. A pesar de tener una importante historia, Münster es una joven ciudad universitaria con 55.000 estudiantes y la inoficial “capital de la bicicleta de Alemania”. El encanto de esta ciudad hace de una visita un acontecimiento inolvidable."



Pinta bien, ¿no? Pues si quieres me puedes venir a visitar, siempre que lleves algo de jamón, gazpacho y/o similares. Viviré en un piso compartido.

Esta es la TV: http://www.owtv.de/home-en.html
Concretamente estaré en el grupo FACES: http://www.owtv.de/youth-en.html

Pero bueno, con esto del Interné estaré más cerca. Podré poner la webcam y tomar una cerveza con alguien que está en Zaragoza. Mostrarle a mi mamá el efecto de las Kartoffeln y las Bratwurst en mi papada o mover la cam para que compruebe si me he hecho la cama o no.
En cambio volvamos a atrás:

-1997: Estoy en una familia alemana y mi nivel de alemán es entre horrible y espantoso. No conseguí explicarles que estaba hablando a cobro revertido y me llevé una buena bronca por utilizar tan indiscriminadamente el teléfono de la casa.

-1999: Tres meses en un internado de un pueblo en el que nadie sabe español, ni por asomo.
Ni Internet ni nada, eso era algo que estaba empezando. Mi contacto con el español era el siguente: cartas que mandaba/recibía de compañeros del cole y 10 minutos los martes a las 19:00 llamada telefónica con mis padres -a cobro revertido-. Llegué a pensar y soñar en alemán.
A la vuelta en el aeropuerto escuché unos españoles y fui corriendo hacia ellos para mendigar una conversación en castellano. Cuando les dije que era de Zaragoza, me contestaron que no tenía acento maño.
Increíble pero cierto, Inés sin acento.

-Luego vinieron 2001 (1 mes) -viví el 11S en Hannover. 2008, de vacaciones...

Y 2009 con Internet... Estoy al lado.




Sí, la primea foto es muy hortera... Lo sé.