En el blog de Shandy Cruzcampo, en la sección "Blog recomendo del viernes". He tenido la suerte de poder hablar en la sección Megaviajeros del programa Jelo de Onda Cero. Gracias a Arturo Téllez por pensar en mí para esta sección. (Cuando se puso en contacto conmigo, estaba en Dubrovnik). Podéis escuchar el programa aquí.
En Descubre Malta, el blog de la oficina de Turismo de Malta.
Entrevista publicada en 12 periódicos de Vocento: El Correo, El Diario Vasco, El Diario Montañés, La Verdad, Ideal, Hoy, Sur, La Rioja, El Norte de Castilla, El Comercio, La Voz de Cádiz y Las Provincias.
También se han acordado de mí en el blog Porviajeros de Viamedius. Una interesante página en donde encontrar información para tus viajes. ¡Gracias, Jose Luis de Viamedius! Podéis leer la entrevista pinchando aquí.
En el blog Ida y Vuelta realizada por Carme Cámara; probablemente la entrevista más personalizada que me han hecho.
Estado de la Ciudad del Vaticano, Santa Sede, el estado soberano más pequeño y menos poblado del mundo, la meca de los cristianos, la morada del Papa, la tasa de natalidad más baja del mundo, un país que estadísticamente tiene dos Papas por cada km². Como veis sus récords no terminan, por ejemplo, sólo la Basílica ocupa el 7% del territorio y la Plaza de San Pedro el 20%, lo que le hacen el estado más urbanizado del mundo.
También hay algunas curiosidades dignas de mención:
-Se independizó en 1929 como una monarquía electiva y absoluta en el que el Jefe de Estado es Benedicto XVI.
-Tienen selección de fútbol de Vaticano, pero se tienen que ir a jugar fuera porque no hay campo de fútbol. Sólo ha jugado dos partidos contra selecciones internacionales, ambos con empate a cero. El primero fue contra San Marino en 1994 (una amiga me dijo que este equipo está compuesto por carniceros). El segundo fue contra Mónaco, el 22 de noviembre de 2002 en Italia. En 2007, Sacerdotes y Seminaristas de la ciudad del Vaticano y Roma disputaron la primera "Copa Clerical".
-El Vaticano se convierte en el primer Estado que compensará el 100% sus emisiones de CO2, mediante la plantación de un bosque y la instalación de paneles solares que den energía y calefacción.
-El idioma oficial es el latín (voy saludando diciendo “ave”)
-La Ciudad del Vaticano emite sus propios sellos y monedas (en euros), tiene un periódico (L'Osservatore Romano), una emisora (Radio Vaticano) y una televisión (Centro Televisivo Vaticano), además de su propio canal en Youtube. http://www.youtube.com/vaticanes.
Llegamos por la mañana en metro (Parada Ottaviano) y tras recorrer una calle amurallada y repleta de turistas, entramos en la Ciudad del Vaticano. Las gigantescas columnas de la entrada son un aviso de que lo que vas a encontrar va a ser descomunal. Una plaza en forma de elipse, rodeada de 248 columnas de 16 metros de altura, en donde posan esculturas de santos (y palomas). Además, en el centro de la plaza hay un obelisco que fue traído por Calígula desde Egipto.
Nos ponemos en una fila de personas para entrar en la Basílica de san Pedro. Al principio nos asustamos por su longitud, pero era tan larga como rápida y no llegamos a estar cinco minutos esperando.
Su interior está suntuosamente decorado y coronado por la enorme cúpula de Miguel Ángel. Con una longitud de 219 metros, contiene 11 capillas y 45 altares, además de valiosísimas obras de arte como la Piedad de Miguel Ángel.
Mientras miraba el altar papal (sólo el papa puede utilizarlo) y me deslumbraba con tantos oros, un señor que pasaba por detrás nuestro susurró “Emooooushion”. Aunque me reí, deseé ser creyente por unos minutos y saber qué se siente al visitar este centro de la fe cristina. Creo que podrían ocurrir dos cosas: que me emocione como el señor mencionado o que le coja un repentino asco a la Iglesia. Tampoco digo que se deban deshacer de la riqueza de sus museos; me siento un poco confundida.
De aquí a los museos del Vaticano (12€). Nosotras pagamos 8€ por ser estudiantes. Bueno yo ya no lo soy pero aunque te pidan el carnet de estudiantes, también cuela el Carnet Joven , el del club Megatrix o el de la biblioteca de tu pueblo. También hay descuentos para grupos. Voy a intentar ser breve para no aburrir a las ovejas.
Este complejo de museos eran unos palacios construidos para papas renacentistas y datan del siglo XVI. Aquí podemos encontrar una enorme piña que no sé qué pinta ahí, la sala de bustos –que muestra retratos de emperadores y otros romanos célebres-, la sala de animales, otra de arte egipcio, esculturas como el Laooconte, tapices, cuadros (incluso de arte moderno), las estancias de Rafael, una interesante galería de mapas antiguos que nos cuenta la historia y cartografía del siglo XVI; y la Capilla Sixtina. Debe el nombre a su fundador el papa Sixto IV, sus paredes fueron cubiertas por los mejores artistas de los siglos XV y XVI como Miguel Ángel, Perugino y Botticelli y su decoración culminó con el gran fresco del altar El Juicio Final de Miguel Ángel.
En la Capilla Sixtina, aunque abarrotada de gente, merece la pena contemplar sus detalles como la Creación de Adán o El Pecado Original.
Dos días después de nuestra visita, volvimos brevemente al Vaticano, porque los domingos elpapa sale a la ventana para dar su bendición. Es decepcionante lo lejos que se le ve, aunque se le escucha bien. Como hay pantallas enormes en la plaza, pensaba que era para ampliarlo pero no es así; quizá lo utilicen sólo en ocasiones especiales y no un domingo cualquiera. Como sólo se divisa un puntito lejano, no me extrañaría que estuviera en chándal. No sé qué decía pero de ven en cuando, sectores concretos de la plaza gritaban. Supongo que estaría saludando a diferentes colectivos. Dos días después estaría Benedicto XVI promulgando en Camerún lindezas como que el preservativo favorece la proliferación del VIH. En fin… Aquí un chorrovídeo mareante que hice.
Para culminar, me llevé dos souvenires del Vaticano: un boli con el papa que se desliza al inclinarlo (a petición de un amigo) y un calendario de curas guapos que pondré junto al de bomberos de Zaragoza.
En un maravilloso autobús de la agencia Student Agency nos fuimos por unos pocos euros de Pilsen a Praga. Lo de maravilloso viene porque te ponen peli, los asientos son cómodos, puedes escuchar música y te invitan a un café (siempre me entra modorra en el bus, un café es lo mejor que pueden darme).
Había quedado con el también maño Javier, para ir a su residencia, pero no cogía el móvil. Nos fuimos a un hostal. La recepcionista casualmente estaba intentando escribir un email en español muy chungo y nos pidió ayuda. Tras haber desplegado el chiringuito de bultos en recepción, accedimos muy gustosamente a ayudarla. Peeero, entonces vimos el negocio y le pedimos chequear mi email. -“Yes of course”-. En efecto, había recibido un mail en el que Javier me daba el número de “su colega” porque se había dejado el suyo en Budapest.
Nos despedimos y nos fuimos a su residencia. Se trataba de una enorme residencia lejos de todo, en Hostivar. Unos ocho edificios llenos de estudiantes. Vamos, que en los mismos pasillos se montan unas fiestas del copón. Ahí nos dejaron una habitación entera para nosotros tres de unas españolas –Neus y Belén- que se habían ido a pasar unos días a Cracovia.
Nos dispusimos a salir de fiesta. Para ello probamos el método checo de beber. Porque ya se sabe el dicho “A donde fueres, bebe lo que encuentres”. Se trataba detomar un chupito de vodka y antes de respirar, dar un trago a un zumo de naranja. No sabe alcohol y te podías beber tranquilamente seis, por lo que acababas con un pedo gracioso de una duración más que prolongada.
Tras este show en la calle nos fuimos a la discoteca Búnker. El nombre no es un alarde de creatividad, porque se trata realmente de un búnker en donde disfrutamos una noche de Techno-trance. Decoración cuidada, cerveza buena y barata; y mucho baile. Había un Erasmus de Georgia. Me entraron ganas de preguntarle algo de su país debido a mi gran desconocimiento del lugar. Al día siguiente, nos fuimos a ver la ciudad. La plaza de la Ciudad Vieja, en donde se encuentra el mítico reloj y cientos de turistas esperando a que a la hora en punto salgan los autómatas del reloj. El show es una tontería, vaya, totalmente prescindible. Pero los edificios que la rodean bien merecen un paseo.
Volvamos al reloj. Éste no se hizo para dar la hora exacta, sino que reproduce las órbitas del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. Además, registra tres clases diferentes de hora (la de Bohemia con números arábigos, la hora vigente en números romanos y el cielo dividido en doce estadios. También tiene un esqueleto simbolizando a la muerte, un turco que es la imagen de la lujuria (¿por qué?), la vanidad (un tío mirándose a un espejo) y la avaricia.
Seguimos paseando evitando los odiosos paquetes turísticos de españoles y japoneses (ambos, los más pesados y numerosos del mundo). En la misma plaza tenemos la Iglesia de Nuestra Señora del Tyn, la cual impresiona más de noche (lo que parecía el castillo del Conde Drácula, de día parece el convento de las Clarisas).
Pasando por tiendas de souvenirs y marionetas, llegamos al puente peatonal de Carlos IV hacia Malá Strana. Cruza el anchísimo río Moldaba pero eso es lo de menos. En el mismo puente se reúnen artistas como músicos, artesanos, caricaturistas, etc; y termina en unas torres (las Torres de Malá Strana) de estilo gótico, construidas a finales del siglo XIV. Muy gonito.
Fuimos callejeando, viendo tiendas de marionetas y descubriendo curiosas costumbres como la de colgar candados en las vallas a modo de recuerdo.
Una vez cubierta la parte cultural viene la cena y la cerveza; que aquí se hace pronto de noche. Es increíble la oferta nocturna de Praga. ¿Qué quieres salir un lunes? Pues acabas a las siete con una cogorza elegante, ¿Un sábado?, ¿un domingo? Como usted quiera. Y así fue. Si es que lo ponen a güevo para que nuestros queridos Erasmuses vivan más de noche que de día: amplia oferta nocturna, poco que estudiar, cerveza buenísima a precio de risa, ambiente todos los días… Otra cosa que no sale en las guías es lo fácil que es colarse en el tranvía. Basta con hacerse el dormido, como los checos. Aunque en una ocasión me dormí de verdad y en la última parada el conductor me despertó gritando y sacudiéndome, a lo que salí corriendo como si el diablo me persiguiera. Fuimos un día a una discoteca de decoración futurista y psicodélica (en la que ponían Hard Techno) y otro día a una discoteca pija, Deluxe, en lo alto de un edificio, con cristaleras incluidas a lo escena final de El club de la lucha. Aquí había fiesta afrolatina, es decir, un grupo de batukada tocaba (muy bien) mientras checos sin estilo y brasileñas con mucho ritmo, bailaban sin parar.
También pillamos una terrorífica fiesta Erasmus en otro bar, con música ochentera.
Seguimos viendo la ciudad. Vimos el famoso edificio de Frank Ghery, dimos un paseo por el barrio judío, nos subimos a una montañica en donde estaba el castillo de Praga: enorme y lleno de turistas. Ojo con las gárgolas de la Catedral de san Vito, impresionantes.
Aún quedaba algo muy típico por hacer. Ir a la ópera. Nos metimos a ver la función Josufa, por dos euros. Se trataba de una ópera teatralizada en perfecto checo, pero como curiosidad, había subtítulos en alemán yen inglés. Por supuesto, alquilamos unos prismáticos dorados. A la salida me salía la voz en soprano. Praga, fue más fiesta que cultura, aunque en la cultura también se engloba la fiesta, ¿por qué no? Bonita ciudad, por cierto.
Aunque he comenzado hablando de Camboya, mi viaje comenzó en Tailandia, concretamente en Bangkok.
Si algo te gusta, hazlo, siempre que no le haga ningún daño a nadie. Aunque te parezca una locura o o algo ridículo. A mí me gusta viajar y había dos destinos que me llamaban mucho la atención a pesar de estar lejísimos. ¿Y por qué no? Además, necesitaba un cambio de aires después de haber tenido 7 asignaturas para septiembre (finalmente todas aprobadas y con nota!).
Así que nada, ahorré dinero y me fui con un amigo de Zatagoza, Txolo.
Que tampoco es tan caro, con todo lo que he vivido gracias al viaje, aseguro que merece la pena: en vuelosbaratos.com se puede encontrar el vuelo. Recomiendo salir desde Londres con Qatar Airways (aunque yo fui con la australiana Qantas) Por ejemplo un vuelo de ida el 8 de septiembre y vuelta el 2 de octubre desde Madrid sale ahora por 800€; en cambio, desde Londres son 585€. Los transportes ahí son bastante baratos y el alojamiento y la comida también, siempre dependiendo de la comodidad que quieras.
Tras un viaje muy largo llegamos a la capital de Siam. Por el camino en el taxi alucinábamos con lo que veíamos, sobre todo al ver que en una moto podía llegar a haber incluso una familia de cinco personas!
Bangkok es una gran ciudad llena de contrastes (como seguramente habréis oído) , en donde en principio parece que es todo locura y la contaminación, pero poco a poco empiezas a absorber y a amar la fuerza que impregna la ciudad. Hay gente que no le gusta, pero a mí me ha encantado, es una ciudad que nunca se apaga.
Fuimos a Khao San Road, que es la famosa calle de mochileros en donde hay muchos bares, tiendas, puestos,etc. En aquella calle y las de alrededor hay muchas guesthauses para alojarse. Nosotros fuimos a la calle Samsen que está cerca pero es más tranquila que Khao San. Aquí quedamos con el tío de Txolo, Pepe, que vive en Bangkok con su novia laosina y nos fuimos a cenar.
Aún no sabía todo lo que me iba a pasar durante el viaje. La gente que iba a conocer, las situaciones en las que me iba a ver. Sólo era una chica normal de 21 años, que había aterrizado en un lugar exótico, con una mochila, una guía de viajes y los ojos bien abiertos.
-En Bangkok fui a ver el templo de Wat Phra y al mercado de Chatuchak, dónde puedes encontrar camisetas guapas por 3€, falsificaciones de todo tipo, telas, decoración, bisutería... hasta peces en bolsas! Por la noche fuimos a Saxofon; un bar muy bonito en el que hay música jazz en directo. Los músicos son muuuuy buenos y cuando nos fuimos del pub se despidieron de nosotros. Si es que los tailandeses son muy amables y siempre tienen una gran sonrisa para ti. Se está cómodo, al segundo día ya me atreví a salir sola(uuuhh!!!) y un señor me paró y me dijo “Welcome to Bangkok”, me preguntó de dónde era y me contó los timos que les suelen hacer a los turistas para que tenga cuidado. Ya me las sabía porque las había leído en la guía, pero me gustó que alguien hiciera eso sin conocerme de nada.