¿Por qué has venido hasta Ucrania si tu país es mucho más bonito?—Esta pregunta me la han formulado con frecuencia durante mis dos viajes a esta república ex soviética—.
Ucrania es grande y variada, bonita y exótica; en definitiva, tiene un potencial turístico aún sin explotar. Parece que sus lugareños no se dan cuenta de esto, es como la niña bonita que no sabe que lo es porque nadie se lo ha dicho. Veremos qué pasa cuando se celebre la Eurocopa 2012 en Ucrania y Polonia; del mismo modo que la edición de Eurovisión de 2005 dio un empujón infrastructural a Kiev.
He visitado dos veces Ucrania, o más bien he conocido las dos Ucranias. La del frío polar de -20ºC en invierno; y la de temperaturas mayores que 30ºC en verano (con humedad); producto de su clima continental extremo; agravado, además, por el verano más caluroso de los últimos 70 años.
Una diferencia de temperatura de más de 50ºC hace que una ciudad parezca otra. A continuación he comparado algunos lugares de Kiev, colocando primero la imagen veraniega y debajo de ésta, la de aquella temperatura que me hacía temer por la pérdida de un dedo del pie.
La Madre Patria junto a las Ciudades Heroicas. Una gran estatua de 102 metros de altura y 502 toneladas de peso. En su pedestal contiene un museo sobre la Segunda Guerra Mundial; probablemente el mejor que he visto sobre este tema. Pero ojo, todos los letreros están en ucraniano.

La Plaza Maidan Nezalezhnist, conocida por ser el lugar de la protesta política más importante de Ucrania: La Revolución Naranja.

El Monasterio de San Miguel de las Cúpulas Doradas. La luz a 50ºC más es notablemente distinta.

El Mercado Central. Este verano, decorada con un mural realizado por los artistas del museo de arte contemporáneo Pinchuk Art Gallery (situado justo enfrente del mercado).

Monumento a la Madre Patria. También llamada "Baba" que es un diminutivo de "abuela".

Vídeos del recinto del Memorial que contiene el museo de la guerra y el callejón de las Ciudades Heroicas. En el vídeo inferior comento que hace -10ºC. No sabía cuál era la temperatura real. Después tuve que correr para resguardarme en el museo. No sentía las manos ni los dedos de los pies.

Parque infantil situado entre la iglesia de San Miguel y la iglesia de Santa Sofía. Si no hay niños jugando es porque en la situación de la foto superior se abrasarían, y en la de abajo sería hasta peligroso estar demasiado tiempo al aire libre.
Yo misma en un almacén de cúpulas de Lavra. Nótese la rojez de mi cara a -20ºC a pesar de llevar un gorro con doble forro y capucha. El resto de mi vestuario es la práctica totalidad de mi equipaje de 10kg (para no facturar en el avión): leotardos, calcetines y botas altas, pantalones vaqueros, camiseta interior, camiseta de manga larga, un jersey, un forro polar, dos pares de guantes y el anorak de esqui.
En cambio, en la foto superior estoy asándome por momentos.

El hotel Ukraina. El primer rascacielos de estilo soviético de Kiev.


Entrada al callejón de Las Ciudades Heroicas. En invierno no hay turistas.

El interior del callejón de las Ciudades Heroicas contiene que representan la defensa soviética frente a la invasión nazi en 1941. Fijaos en el minuto 0:46, sale una abuela (Babushka) con un misil.
Mi amiga y ex compañera de piso Hanna en Maiden, natural de Mlyniv, un pueblo ucraniano.

Esperando a que me sirvan una ensaladilla ucraniana en uno de los establecimientos de la calle Sichnegovo. Este plato, a diferencia de España, también es típico en invierno.

Pasajeros esperando al metro de Kiev. Arsenalna es una de las paradas de metro más profundas del mundo: 105,5 metros.

Posando en Khreshchatuk, la calle principal del centro de Kiev.

La plaza Bodgan Hmelninsky, junto a la catedral de Santa Sofía.

En esta plaza hay una estatua que representa a Bodgan Hmelninsky, el caudillo ucraniano que dirigió la liberación del dominio polaco a mediados del siglo XVII.
Quizá tenga que volver en primavera o en otoño para... en fin... vivir una temperatura normal.


