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lunes, 25 de enero de 2010

PREIKESTOLEN, Noruega


Preikestolen (púlpito en noruego) es el nombre de una formación rocosa, probablemente el lugar más turístico de Noruega. Todos los días decenas de turistas suben a este saliente asomado el fiordo Lysefjord a pesar de que haya que caminar cuesta arriba por un camino de cabras.
¿Y esto por qué?
Porque hay pocas experiencias más emocionantes que asomarse al vacío a 604 metros de altitud… sin barandilla.




Primero llegamos a Stavanger, una bonita ciudad con calles adoquinadas y casitas blancas. Se sustenta, a parte de por el turismo, por el petróleo y tiene una de las tasas de desempleo más bajas de Europa, sólo un 1%.
Ésta es una “esquina mediterránea”. Un restaurante español junto a uno griego:




De aquí tomamos un ferry a Tau, en donde nos esperaba un autobús que deja a los turistas al pie de Preikestolen. Si es que está muy bien montado.




Comenzó la caminata. Se tarda más o menos dos horas en subir hasta la roca del púlpito, por un camino sin mucha dificultad aunque escásamente preparado. Rocas, charcos, lagos, vegetación. La travesía es también muy fotogénica.






Una vez arriba me quedé maravillada ante las vistas, y sorprendida por el poco vértigo que tiene la gente. Muchas personas se sentaban en el borde colgando las piernas. Yo eso no…
Primero asomé la cabeza reptando hasta el borde. No sé cuánto tiempo me quedé mirando hacia abajo, bastante nerviosa porque no hay ninguna protección para no caerse, lo cual también era parte de su encanto.




Más tarde me atreví a sentarme.




Y por último, a ponerme de pie. Ésto sólo unos segundos.




Había mucha gente hacienda picnic y se escuchaba a mucho español. Si es que en agosto los nórdicos viajan a lugares calurosos, y los españoles huímos hacia sitios más fríos.
Una rubia se hacía fotos saltando en el borde, quería tener un recuerdo en el que saliera en el aire sobre Preikestolen. Cada vez que realizaba un intento, se nos ponían de corbata. También escuché a una familia que discutían –mientras sujetaban una ikurriña-, pues el hijo quería asomarse y el padre no le dejaba, no vaya a ser que se caiga al vacío. Los argumentos de ambos eran muy graciosos.




Además, se podía subir unos cuantos metros más, para poder ver el púlpito de roca desde arriba.
De pronto y a una velocidad asombrosa, comenzaron a formarse nubes a nuestra altura. No se veía nada a parte de nuestros pies al caminar, así que nos apresuramos a bajar del fiordo. Me crucé con turistas que aún estaban subiendo, es una pena porque no iban a ver nada; la niebla podía cortarse a cachitos.Por eso, se recomienda mirar el parte meteorológico antes de realizar la excursión.




No os preocupéiss por el peso que pueda aguantar esta plataforma, aquí ha llegado a tocar una orquesta. ¿Os imagináis su sonido ante la inmensidad de los fiordos?

8 comentarios:

Laura RS dijo...

Tiene que ser increíble el escuchar una orquesta en los fiordos! Que preciosas imágenes, guapa! Son espectaculares, sobre todo las tuyas en el borde! Mammmma mia!!!

Besos!
Viaje al atardecer
All About Cities

Elisabet dijo...

Hola Inés!
Hace tiempo que te sigo, pero no te había escrito nada todavía... :)

Que sepas que me encanta tu blog!
Un saludo!
Elisabet

MIGUEL NONAY dijo...

Pufff, niñaaa, como mola el vacío.
Chulísimas las fotos, impresionante el relato, ha sido como si estuviese allí, los vascos no saltaron??? que raro, jue, si es una piedrecita de nada.

Tiene que molar una orquesta allí, con el sonido en esa altura, el mar de fondo... pufff, que bonito¡¡¡


Besos, guapa, y enhorabuenaa¡¡¡¡


A Salto De Mata

Ines_tables dijo...

Laura: Seguro que sí, cómo subirían el contrabajo? La verdad es que da yuyu sentarse ahí, y eso que no hice lo de colgar los pies, como mucha otra gente. No encuentro info sobre si se ha caído alguien alguna vez.
Elisabet: Pues me puedes comentar siempre que quieras mujé. Gracias, me alegra que te guste, de verdad.
Miguel: jajajajaja, Josetxu esta piedra la levanta hasta Perurena! (con todo mi amor y respeto a los vascos)

HANNAH dijo...

Hola Ines ¡¡¡¡
soy nueva en el blog y tus fotos me han puesto piel de pollo ¡¡¡¡
Son de una naturaleza geni...al
un saludo desde Argentina..

mesenllà dijo...

¿604 metros sin barandilla?
ummm... creo que no!!!!

Gracias por mostrarme donde no debo ir.

Un abrazo

Inuk

cincuentones dijo...

En primer lugar felicitarte por tu blog es muy bueno, yo ahora he empezado uno y se muy poco.
Junto con mi marido estuvimos en Noruega el año 2007 y tenia muchas ganas de subir al Preikestolen pero las rutas que subian ya estaban llenas y en la agencia nos convencieron que a lo mejor habria niebla y tampoco veriamos nada….., pero cuando me entero que alguien consigue subir le tengo mucha envidia, debe que ser espectacular. Somos cincuentañeros pero seguro que por la edad hubieramos podido subir.
Nuestro viaje fue de Vergen a Alensund y luego bajamos hasta Oslo, cuando termine el blog del viaje a Italia seguire con el de Noruega
Besos.

Ines_tables dijo...

Hannah: Tus fotos si que son de aquella naturaleza, no es por pelotear, pero yo de fotografía sé lo justico y con tu blog he flipado. Espero que subas más.

Inuk: Eso es lo bueno! Si no no tendría tanta gracia, sabes cómo se te pone la patata cuándo te acercas al borde? Es una experiencia espectacular y fácil de llevar a cabo. Además cuando estás un rato ahí, te acostumbras y no hay nada como quedarse mirando el paisaje de fiordos al natural.

Cincuentones: Me alegro de que os hayáis animado a hacer vuestra aportación en el mundo de los blogs de viajes. Subir a Preikestolen es fácil, no hace falta tener una condición física especial ni nada. Sólo unas zapatillas cómodas y un chubasquero. Si os dijeron que no se veía nada por el tiempo, seguramente tendrían razón, los noregos no querrían venderos un viaje que no merece la pena. Tuve suerte con el tiempo, pero podría no haberla tenido si hubiera subido una hora más tarde.

Un saludo!