LinkWithin

Related Posts with Thumbnails

lunes, 27 de julio de 2009

La ciudad libre de CHRISTIANIA, Copenhague


Cuando entras por la puerta de Christiania te saludan los graffitis, un mercadillo, las pinturas murales, una casa de groenlandeses y una bandera con el fondo rojo y tres círculos amarillos que representan los tres puntos de las tres íes de Christiania.





La zona, situada en la parte oriental de Christianhavn era un campamento militar abandonado y en 1971 lo ocuparó un numeroso grupo de hippies, tratando de crear un "estado libre" en el interior de la ciudad de Copenhague. Este experimento se convirtió en un movimiento que aún existe, aunque con una ligera modificación respecto a la anarquía que profesaban sus progenitores.




Ahora hay algunas normas, como no acampar o no consumir drogas duras. Pero sobre todo, no hacer fotos. En cuanto entré al recinto saqué una foto de un callejón, tardaron sólo unos pocos segundos en venir dos chicos hacia mí para pedirme que borrara las fotos que había hecho. Se aseguraron de que lo hiciera observando cómo borraba las fotos y les pregunté el por qué de esta prohibición. Literalmente me dijeron que lo más probable es que si sacaba una foto, saldría gente en ella realizando actividades ilegales, sobre todo fumando porros; y que, por tanto, la policía les podría detener. No traté de explicarles que no era mi intención ir a la policía, además ya me habían obligado a borrarlas. Me hubiera gustado fotografiar graffitis bastante buenos -en los que no tiene por qué salir nadie fumando canutos-, pero bueno, no es posible.



Una vez dentro de Christiania, me di cuenta de que había entrado en una parte diferente de Copenhague. El área contrasta radicalmente con el entorno Christianshavn, pues se trata de uno de los barrios más exclusivos de Copenhague. Las diferencias se notan en que en Christiania las calles están sin pavimentar y son en su mayoría, edificios en ruinas, pero en realidad están restaurados a su manera. Es como utilizan sus escasos recursos. Las casas están construidas con independencia de los reglamentos de construcción con materiales reciclados de otras casas demolidas -o en víspera de serlo-. El resultado suele ser muy imaginativo y colorista; aunque a veces, un tanto caótico y propio de alguien con síndrome de Diógenes-por la cantidad de chorradas que pueden llevar colgando o estar pegadas en la fachada algunas casas-.




Los casi 1000 habitantes de Christiania han creado, en teoría, una sociedad anárquica. La democracia no es dirigida por la ciudad, pero se ejerce a través del diálogo para llegar a un acuerdo y nunca a través de votación por mayoría. Los residentes de Christiania tienen un gran alcance y grado de libertad, por lo que se espera que todos participen activamente en la comunidad como ciudadanos -que significa también poder aceptar un puesto de trabajo fuera de los límites de "La ciudad libre", si es necesario-. Christiania es más que ilegales sin ley , y es la responsabilidad de todos y cada uno de los habitantes, coexistir en paz, plena y libremente. Este espíritu de libertad no sólo es visible en las obras de arte que cubren la mayoría de los muros de la ciudad, sino que también se percibe por la ausencia completa de los coches, así como por los muchos perros corriendo libremente por toda la ciudad. Además, hay varios lugares para cenar o tomar algo. Tienen hasta su propia cerveza ecológica: Økologisk Christianias Thy Pilsner. Su etiqueta dice –tal y como he conseguido traducir del danés-, “Un agradable ejemplo de la experiencia en la agricultura ecológica se produce cuando el objetivo es también preservar las aguas subterráneas. La Asociación tiene por objeto promover la toma de conciencia hasta - y el consumo de la cerveza (o algo así).




Por supuesto, otra característica de Christiania es el olor marihuana por casi todas partes.Hasta 2004, las autoridades toleraban la apertura del comercio de cannabis y hachís, pero una polémica demolición de una calle famosa, la "Pusher Street" puso fin a esta situación. Hoy en día el narcotráfico no se ejerce tan libremente, pero conserva su imagen como un lugar donde las drogas blandas son toleradas hasta cierto punto.
El conflicto del comercio de drogas blandas es el mayor problema de este "estado libre". Aunque Christiania es un experimento utópico, la naturaleza misma de su sociedad ha atraído el comercio de drogas blandas y los conflictos violentos con la policía danesa.
La policía danesa y los políticos han visto Christiania como una constante molestia y han hecho varias medidas para “normalizar” la ciudad. En 2004, el comercio de cannabis fue completamente frustrado por una masiva represión policial para poner fin a todo el tráfico de drogas. Hoy en día, hay una especie de statu quo entre la policía, los políticos, y ahora el artículo de los Habitantes de Christianias, por parte de los cuales la provocación y los conflictos violentos han desaparecido casi por completo.




Me parece que la auto-proclamada condición de Estado libre Chsristiania ahora es respetado en parte, pero aún queda un largo camino por recorrer para que Christiania y de sus habitantes sean completamente aceptados. En el período comprendido entre 2005 y 2006, la policía participó en disturbios y llevó a cabo más de 1000 allanamientos en los locales.

Corre el rumor de que el gobierno quiere limpiar la zona para dar paso a un nuevo barrio, pues la ubicación Christiania es posiblemente uno de los mejores de Copenhague. Es una zona con naturaleza, con un bonito lago y jardines.




Dicen que quieren demoler los edicficios para construir otros de empresas privadas, con lo que introducirían el modelo capitalista de propiedad privada, que no tiene nada que ver con Christiania. En respuesta, la "ciudad libre" publicó un artículo en 2006 que proponía un plan de desarrollo elaborado tras ocho meses de reuniones internas. Aunque se puede dudar en describir la relación entre el gobierno y Christiania como amigable, hay esperanzas de que en la ciudad libre de Christiania en la ciudad de Copenhague se mantenga ese espíritu libre sin tener que pasar por grandes normalizaciones. De todos modos, una visita a Christiania es cuanto menos, curioso.




En la salida se lee un cartel que dice que es entonces cuando se vuelve a entrar en la UE –Christiania pretende ser un Estado independiente-. Aquí escuché a un turista español decir “Mira, aquí es dónde vienen los daneses a fumar porros y son la mar de modernos; en Gijón te echas uno en cualquier bar y no pasa nada. ¿Quién es aquí el moderno?”
Que cada uno juzgue.

sábado, 25 de julio de 2009

Museo vikingo, ROSKILDE


Hace unos 1000 años los vikingos surcaban los mares a bordo de unos barcos demasiado rústicos para la dificultad de sus viajes. Apenas podían cobijarse bajo un techo en las tormentas que les acechaban o resguardarse del frío cuando se dirigían a tierras groenlandesas. Pero ello no impedió que se convirtieran en unos de los mayores navegantes de la historia. Así conocieron España, Oriente Medio o Canadá.

En el fiordo de Roskilde, cinco barcos vikingos fueron hundidos a propósito para que protegieran la ciudad de invasiones enemigas por mar. El objetivo fue cumplido, al haber quedado obstruida la principal zona navegable.

En 1962 los daneses encontraron los barcos y se dedicaron a restaurarlos hasta 1969, cuando crearon un moderno museo para albergarlos.



En el museo, a parte de estos barcos de unos 30 metros de longitud, podemos ver un video en el que se ve la llegada de irlandeses a Roskilde a bordo de una réplica de estas embarcaciones. Tarea más que dura.





También proyectan un vídeo en diez idiomas sobe cómo los encontraron y restauraron, así como el modo de vida de los vikingos.

En el museo se pueden ver muchas maquetas que explican la historia de esta gente y por último, hay una sala en la que se pueden probar disfraces de vikingo. Cosa que se agradece para hacer el tonto un rato.

jueves, 23 de julio de 2009

COPENHAGUE, Dinamarca

Dinamarca es el país más feliz del mundo, según un estudio global llevado a cabo por la World Database of Hapiness (Base de datos Mundial de la Felicidad). Las ayudas sociales funcionan bien, es un país seguro y tienen buenos sueldos, cosa que deduzco de lo caro que está todo. Se nota que están de buen humor, los daneses son muy educados y siempre sonrientes. Gente agradable en definitiva.



También puede que influya el hecho de que son muy guapos –y guapas-. ¿Cómo se puede estar moreno y tener el pelo rubio platino natural? Es verdad que también se ve algún vikingo con barba y barriga al que sólo le falta beber cerveza de un cuerno; pero en general sorprende la belleza de esta gente.



El nombre de su capital, Copenhague, viene de kove, que significa “comprar” y havn, “puerto”. Y es que se encuentra en un lugar estratégico entre el Mar Báltico y el Mar del Norte, en la isla de Sjelland. Tiene un millón y medio de habitantes y más de 1000 años de antigüedad con plazas adoquinadas y es la sede de la monarquía más antigua del mundo. A pesar de todo, es una ciudad muy moderna y cosmopolita, así como increíblemente limpia –si ves una mancha en un edifico, avísame-.



Nada más llegar, me pareció una ciudad un poco alocada; en el centro de Copenhague, junto al ayuntamiento y la estación, hay un parque de atracciones. Nunca había visto eso.
Además mi visita coincidió con el estreno de la nueva de Harry Potter, por lo que mucha gente iba disfrazada de sus personajes.




El parque de atracciones Tivoli tiene 108 años de antigüedad. Jardines muy cuidados, atracciones, restaurantes y conciertos. Su atracción más nueva es el Himmelskibe, un tiovivo de 80 metros de altura. Nos quisimos montar, pero el tícket cuesta 10 euros. Total, para estar un ratico dando vueltas; me cuesta lo mismo que un vuelo Düsseldorf- Riga que me acabo de comprar. La entrada al recinto cuesta 85 coronas, pero se pueden adquirir reducciones en el barco para pagar un 10% menos.



También hay dos atracciones bastante bestias; La torre dorada y Vértigo. Abajo, las restricciones para montarse y un video para que veáis lo que es un centrifugado de tripas –danesas-.





Por la noche hay conciertos: la gente bebe, baila, muy preocupados no parecen. Puede que sí sea el país más feliz del mundo.



Otra zona muy bonita de Copenhague es la calle de Nihavn, un canal rodeado de casitas de colores y restaurantes, en donde parten los barcos turísticos. Antiguamente era una zona destinada a marineros sin trabajo, prostitutas y borrachos. Hoy en día es una de las mejores zonas. Aquí cenamos un plato de salmón y una cerveza Tuborg; y embelesada con la belleza del lugar,perdí mi paraguas -no sé ni dónde ni cuándo-.




La gran Rådhuspladsen (plaza del ayuntamiento) se encuentra en el extremo este de la zona central. Desde aquí parten una serie de calles peatonales (Strøget) que se extienden hasta Kongens Nytorv (Plaza Real).


El palacio de Christiansborg, Slotsholmen, es la sede del parlamento danés. Para entrar hay que calzarse unas babuchas, no vaya a ser que se estropee el suelo.´


La casa de verano del rey Christian IV (siglo XVII), actualmente llamada Palacio o Castillo de Rosenborg es otra de las visitas obligadas de Copenhague. Aquí se encuentra, dentro de una cámara acorazada, el Tesoro Real, con las joyas de la Reina y las Coronas Reales.




El Palacio de Amalienborg es la residencia de la familia real danesa. Está compuesta por cuatro edificios de estilo rococó, como residencia de diferentes familias de la nobleza danesa. Se convirtieron en residencia real en 1794 cuando un incendio destruyó el Palacio real de Copenhague. La Familia Real danesa lo usa como residencia de invierno.
Justo a éste, se encuentra la iglesia Frederik.




Pero a mí me gustó otra iglesia, Vor Frelsers kirke, en la que se puede subir hasta la bola de la punta de su curiosa cúpula con forma de espiral. Los días siguientes tendríamos agujetas y allá arriba, se me cayó el segundo paraguas. Esta es la historia de c#omo pude perder dos paraguas en un fin de semana.



Desde aquí se tienen unas vistas de la ciudad entera.



Muy cerca, en el bario de Christianshavn, se encuentra la mayor atracción turística de Copenhague: La ciudad libre de Christiania, a la que le dedicaré un post a parte; pues según el cartel de la entrada, Christiania no pertenece a la Unión Europea. Mantienen un status semilegal de comunidad independiente; y los Chritianianos tienen sus 34 hectáreas bien montadas; bares tiendas, exposiciones, un lago, su propia cerveza ecológica y cómo no, marihuana.

Por último, la sirenita, símbolo de Copenhague.
La leyenda cuenta que los cantos de las sirenas embrujaban a los hombres del mar. En Copenhague, un humilde pescador fue sucumbido por la voz de una joven sirena mientras realizaba su faena.
La Sirenita renunció a su inmortalidad a cambio de poseer el aspecto de una mujer. De esta forma, conseguiría mantener el amor de su príncipe. Este mito ha ido transmitiéndose de generación en generación hasta que el escritor Hans Christian Andersen escribió en 1837 el cuento de La Sirenita tal y como hoy lo conocemos.
En 1913, el magnate cervecero danés, Carl Jacobsen le encargó a Edgar Eriksen la escultura de La Sirenita. Eriksen se inspiró enla cara de la bailarina danesa Ellen Price, figura destacada del Ballet Real. Pero a ésta no lo iba lo de posar en pelotas y Eriksen tuvo que convencer a su propia esposa.




Chorradica del viaje: cercadel hotel estaban construyendo una noria -fuera del parque de atracciones-, y cada vez que pasé por ahí le hice una foto. Empezaron y terminaron la noria en dos días, eso sí que es eficacia!


Aunque sea una ciudad cara, un Eramus me recomendó unos bares más que asequibles:
-Los jueves existe la opcion barata de Retro bar y Moose por 20-21 kr diarias. La discoteca el Kulor bar que por 60 kr hay barra libre de cervea de 11 a 1 pero no es un sitio muy local, es de erasmus y de "chavaleria" de 18-19. Mientras no haya que pagar 7€ por la cerveza, cualquier oferta es bienvenida.